INDONESIA

01.07.2021

Indonesia es un país insular inmerso en el Cinturón de Fuego del Pacífico (algo que comprobaríamos en primera persona durante el viaje). En realidad son más de 17.000 islas que albergan una población total de unos 270 millones de personas con culturas y religiones muy diversas. En la isla de Java, por ejemplo, la religión predominante es la musulmana. Mientras, en la internacionalmente conocida Bali se practica mayoritariamente el hinduismo. Por esto y por su localización geográfica, la riqueza cultural y paisajística de Indonesia es, sin duda alguna, única en el mundo.

Nosotros tuvimos la suerte de poder ir un mes entero (Agosto) y disfrutar de varias islas: Java, Sumatra, Bali y la vecina Nusa Penida.

¿Qué saber antes de viajar a Indonesia?

  • ¿Es necesario solicitar visado? ¿Y vacunarse?
  • ¿Qué moneda se usa y qué idiomas se hablan?
  • ¿Qué lugares visitar y cómo moverse?

VISADO Y VACUNAS

Si eres español y pretendes visitar el país por no más de 30 días entonces NO necesitas solicitar ningún tipo de permiso. Si tu idea es pasar más de 30 días en el país, entonces debes dirigirte a la página web de la embajada y solicitar un visado especial.

En cuanto a las vacunas, no existen vacunas obligatorias para españoles aunque sí algunas recomendadas. La Hepatitis A, Hepatitis B, Fiebre Tifoidea y Rabia son las más sonadas. Nosotros como ya estábamos vacunados contra la Hepatitis A (de muy fácil contagio a través de alimentos y bebidas contaminadas) decidimos no ponernos ninguna otra. 

Si viajas desde España basta con que pidas cita (https://www.msssi.gob.es/sanitarios/consejos/vacExt.do) para recibir tu vacuna y asesoramiento para el viaje en uno de los centros de vacunación internacional. También puedes solicitar cita con tu médico de cabecera para que te recete la vacuna y luego acudir al centro para que una enfermera te la administre.

MONEDA E IDIOMA

La moneda oficial en Indonesia es la Rupia Indonesia y el cambio respecto al euro es una locura. 1 rupia (rp) = 0,000058 €. Así que sí, en cuanto cambies tus euros a rupias te sentirás millonario. Y la realidad es que en Indonesia puedes conocer y disfrutar tranquilamente sin gastar mucho. 

El problema es que, como en prácticamente todos sitios, el auge del turismo está haciendo que los comercios y las compañías se adapten a los precios extranjeros y que, sólo si acudes a negocios locales, pagues poco. Esto es elección de cada uno :) En nuestro caso solemos empezar dando una oportunidad a lo local pero siempre llega un punto del viaje en el que nos apetece un poco de comida occidental y sucumbimos al negocio guiri... ¡es parte del proceso!

En cuanto al idioma, el bahasa indonesio es la lengua oficial y es bastante complicada de entender o aprender con rapidez pero no tendrás dificultades para comunicarte en inglés con los indionisios (especialmente los que se dedican al sector turístico) así que no te preocupes. A mí particularmente me encanta aprender a decir gracias en los idiomas de todos los países que visito, si a ti también te gusta la idea, así se dice en indonesio: Terima kasih

LUGARES DE INTERÉS Y CÓMO MOVERSE

Para moverse por Indonesia tendrás que optar por transporte aéreo en algún momento si quieres visitar más de una isla y no tienes tiempo ilimitado. Lo normal es llegar a la capital, Yakarta (isla de Java) y desde ahí comenzar tu ruta. 

  • Yakarta > Yogyakarta

Ya que volábamos hasta Yakarta decidimos pasar unos días en la isla de Java y visitar algunos de los templos más impresionantes del país y del mundo. El templo budista Borobudur, el más grande del mundo y el templo hindú Prambanan. 

Para llegar a Yogyakarta desde Yakarta existen varias opciones, pero la más rápida es coger un avión con alguna de las compañías nacionales y llegar en poco más de 1 hora. Si por el contrario prefieres moverte por tierra, un autobús puede llevarte en unas 7-8 horas. Existen dos estaciones principales: la Gambir Station y la Pasar Senen y los precios rondan los 20 €. En esta página web hay bastante información sobre las opciones: https://www.rome2rio.com/es/s/Yakarta/Yogyakarta

Si por el contrario prefieres ahorrar tiempo, por precios similares a los del autobús puedes viajar con compañías como Citlink, Lion Air, Garuda Indonesia y llegar en menos de 2 horas. Esto me hace hablar de las compañías aéreas de indonesia. Para aquellos que no lo saben, Indonesia es uno de los países del mundo con más siniestros aéreos del mundo debido a la mala calidad de las inspecciones técnicas y la propia ingeniería de sus naves. Por ello y porque tengo un temor especial a los accidentes aéreos, nosotros intentamos, dentro de lo posible, volar siempre con Garuda Indonesia, una compañía un poco más cara pero al nivel de las europeas en cuanto a seguridad.

Una vez en en el aeropuerto de Yogyakarta cogimos un autobús local al centro de la ciudad que nos lanzó en medio del caos. Porque nunca había visto un caos como ese. De repente estábamos en una nube de humos, zumbidos, gritos y tráfico de película. Las calles estaban abarrotadas de comerciantes, puestos de ropa y comida (mucha de esta comida asándose en medio de las aceras y por lo tanto contribuyendo a la humareda) y, por si fuera poco, grupos de jóvenes tocando en batucadas. No había forma humana de no alucinar ante tal escenario de estímulos. Otra cosa de la que fuimos conscientes muy rápido fue de la forma en que los locales (especialmente la gente mayor) analizaba con detenimiento mi forma de vestir. Ya nos habían avisado de que debido a la religión musulmana de la isla, el "exhibicionismo" de las extranjeras estaba mal visto o, al menos, llamaba la atención. 

Nuestro hotel estaba en pleno centro, localizado estratégicamente para tener cerca sitios para comer y las paradas de bus. Al llegar hotel decidimos organizar las visitas de los templos con el hotel ya que los templos se visitan con entrada y para llegar hay que contratar servicio de transporte.

Así, al día siguiente, después de explorar un poco el centro de la ciudad nos fuimos a visitar Prambanan al atardecer...y qué maravilla. 

El templo abarca una superficie bastante grande, por lo que fácilmente puedes pasar toda la tarde explorando los más de 200 templos dentro del recinto. A nosotros se nos hizo de noche y aún podríamos habernos quedado más tiempo. A la salida hay varios puestos con bebidas y fruta, algo que se agradece con el calor, y un parking lleno de microbuses que llevan de vuelta a todos los visitantes. 

Fue una visita preciosa y 100% recomendable y que nos había recargado de energía e ilusión para la visita del día siguiente. El templo Borobudur al amanecer.

A las 5 de la mañana nos recogería otro microbus con más turistas que tenían el mismo plan, recibir el nuevo día en las estupas* del templo budista más grande del mundo. Al parecer esta actividad se había puesto muy de moda en los últimos años. He de decir que al ver la cantidad de gente que subía con nosotros hasta el templo (está situado en una colina que hay que subir caminando, de noche y con linternas) me di cuenta de que la sensación de paz que esperaba no iba a darse. Por ello, para aquellos que busquen una experiencia tranquila y más íntima, quizás la visita al amanecer no es la mejor opción. Sin embargo y a pesar de todo, fue espectacular e indescriptible.

Lo más bonito de esta visita es el hecho de ir descubriendo (o adivinando) las formas, las siluetas y la arquitectura del lugar en el que te encuentras milímetro a milímetro a medida que el sol sale. Cuando llegas es de noche y lo único que ves es lo que llegan a iluminar las linternas de tus vecinos, nada más. Por eso, cuando el cielo empieza a aclararse y la bruma matutina a disiparse,  comienzas a darte cuenta de la majestuosidad del templo. Un templo que en sí mismo y visto desde arriba tiene la forma de una estupa aunque en realidad esté conformado por cientos de ellas y cientos de figuras de Buda. 

*Una estupa es una edificación budista con forma de campana que se construía para contener reliquias en su interior.

Después de cientos de fotos y paseos decidimos salir del templo y explorar los alrededores. Fue entonces cuando descubrimos un camino (acondicionado e indicado) que salía desde un lateral de la cafetería/centro de visitantes y que nos llevó a una colina muy verde y tranquila desde donde se podía apreciar la "cúspide" del templo a lo lejos. Era un sitio precioso.

Y hasta aquí nuestra visita a Java, ya que al día siguiente partiríamos de nuevo a Yakarta y desde Yakarta al aeropuerto de Medan, en la isla de Sumatra.

> Isla de Sumatra (Reserva Bukit Lawan)

Sumatra es, junto con Borneo, una de las únicas islas del mundo que mantiene zonas de selva virgen, hogar de los orangutanes. Y este era el único objetivo de nuestro viaje, poder verlos en su hábitat natural. Para ello, contactamos con un grupo de ecoturismo de Bukit Lawang, un pueblo precioso de la sumatra septentrional y ubicado a orillas del río Bahorok. Desde aquí salen la mayoría de exploraciones a la selva, incluida la nuestra de 3 días y 2 noches. Ellos nos recogieron y nos llevaron al aeropuerto el último día de nuestra visita, por lo que solo tuvimos que encargarnos de encontrar hospedaje para la primera y última noche en el pueblo (Riverside Guesthouse) desde donde parten todas las rutas.

El tour fue simplemente maravilloso, de las experiencias más preciosas de mi vida. El primer día salimos bien temprano con nuestro guía y Steph, un holandés que haría la exploración con nosotros. Así que éramos un grupo muy pequeño y tranquilo. Durante el día el guía nos explicaba absolutamente todo lo que íbamos encontrando por el camino; plantas, árboles, frutas, refugios, clima, condiciones de los orangutanes en la reserva, restricciones, etc. Sin darnos cuenta nos habíamos adentrado en plena jungla y los orangutanes (y otros simios) comenzaron a aparecer danzando por los árboles. Vimos hembras cargando con su crías y ejemplares que comían frutos de las ramas. Yo creía que ya estaba satisfecha cuando, de repente, el guía nos pidió silencio porque se estaba acercando un macho orangután. Cuando vi el tamaño de ese macho me asusté de verdad (tanto que el guía fue el que se acercó a hacer las fotos con mi móvil), nunca imaginé que fueran tan grandes y tan maravillosamente perfectos. De repente estaba dentro de un documental de David Attenborough. 

Después de la experiencia del orangután quedé tan encantada que pasé el resto de los días en la selva feliz y en paz, como si el viaje ya hubiese merecido la pena y pudiese irme tranquila. La selva era mágica, cada rincón único, cada meandro del río más bonito que el anterior y el cielo era el más limpio y brillante que había visto (fuera del de La Palma).

> Isla de Bali (Ubud > Munduk > Canggu > Nusa Penida)

Desde Medan volamos al aeropuerto internacional de Denpasar en Bali y desde aquí, nuestro hotel en Ubud se encargó de recogernos. Decidimos comenzar nuestra visita a Bali en la zona rural (Ubud y Munduk) para luego visitar las zonas de costa y ambiente playero.

Ubud es un pueblo precioso y bohemio, con mucha actividad y movimiento de turistas, campos de arroz cercanos y pequeños templos hindús escondidos. Allí pasamos 4 noches y utilizamos los días para hacer varias visitas a campos de arroz y recorrernos el pueblo. En Ubud fue donde, la noche del 5 de Agosto, mientras esperábamos para cenar algo sentimos como todo, todo lo que nos rodeaba empezaba a tambalearse bruscamente de un lado a otro. Era el terremoto de Lombok de Agosto de 2018. A pesar de que Lombok y Bali son islas separadas por unos 200 km, el terremoto y todas las réplicas posteriores fueron sentidas con intensidad en distintos puntos de la isla. Fueron días bastante intranquilos por el temor a que algo peor sucediera y por el riesgo de tsunami. Finalmente decidimos movernos con precaución y elegir estratégicamente nuestros destinos.


El último día decidimos contratar un tour bastante completo que nos llevaría a algunas de las atracciones turísticas más populares de Bali y que terminaría en Munduk, nuestro siguiente destino.

 

Munduk es una región montañosa situada al norte de Bali famosa por sus cascadas y naturaleza. Además, es una zona menos transitada por turistas que Ubud por lo que decidimos pasar aquí unos días en busca de tranquilidad. Durante nuestra estadía hicimos varias rutas de cascadas y visitamos, entre otras, la Melanting Waterfall (una de las más grandes del país). 

Desde aquí, y organizándolo con nuestro hotel, nos recogieron para llevarnos a Canggu al suroeste de la isla. Este destino fue improvisado debido al terremoto del 5 de Agosto ya que nuestra idea original era visitar el este de la isla pero la alerta por tsunami nos hizo cambiar de opinión. 

Nos habían dicho que Canggu era una zona playera con ambiente hippie y más tranquilo que el de la conocida Kuta. Y así fue. Nos encontramos con un paisaje de arrozales y playas lleno de jóvenes de todas partes con muchas ganas de surfear y comer bien :) La oferta hostelera era muy amplia y variada así que fueron unos días perfectos para descansar un poco tras los días de caminata en el norte.

Sin embargo, para tristeza nuestra, una de las imágenes que nunca olvidaremos es la de las orillas de las playas abarrotadas de basura. Y no sólo basura resultado de la actividad turística si no también basura que los propios locales tiraban al agua. Tan impactante fue que terminamos llenando una bolsa entera de pequeños trozos de plástico. Creo que para que este panorama cambie hará falta mucho tiempo y un cambio importante en la forma de pensar de los indionisios.

La siguiente y última parada antes de regresar a España fue la increíble isla de Nusa Penida. Para llegar tomamos un ferry desde uno de los puertos de Denpasar y yo me pasé el viaje mirando al horizonte en busca de tsunamis...

Pero merecería la pena, ¡y tanto que sí! No hay un rincón de la isla que no te deje sin aliento. Todas sus playas y todas sus colinas se convierten en el mirador más deseado. Lo mejor para recorrerla, una scooter que podrás alquilar en tu alojamiento sin problemas. Es la mejor opción dada la condición de las carreteras. Las 3 paradas obligadas: Kelingking Beach, Diamond Beach y Manta Point.

Kelingking beach es el lugar más popular y nos dimos cuenta de ello al ver que la ruta para llegar a la playa (muy empinada y complicada por cierto) la estábamos haciendo con unas cuantas decenas de personas más. Pero al llegar abajo, tocar la arena suave y blanca y disfrutar del atardecer en un sitio como ese sientes que volverías a hacerlo 1000 veces más. Indescriptible. 

En el Manta Point puedes disfrutar de las inmensas mantas desde la superficie (son tan grandes que las ves desde los acantilados) u optar por algún tour de submarinismo con ellas (esta última opción me hace dudar respecto a cuánto se altera el entorno y el comportamiento de las mantas). En cualquier caso, merece la pena acercarse para disfrutar de estos animales. Verlos nadar al límite de las olas es increíble.

Y hasta aquí nuestro viaje por Indonesia. Sólo conocimos 4 de las 17.000 islas y aún así nos fuimos enamoradísimos :) 




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